
“Hacer música es lo único que nos ha mantenido vivos emocionalmente durante estos años. En un mundo donde la superficialidad y la banadlidad han tomado ventaja solo la música nos permite retratar un mundo interior mucho más complejo; un interior maldito.
Maldito por pensar diferente.
Maldito por no aceptar sin explicación.
Maldito por escuchar un lamento que casi nadie escucha porque el ruido de hoy en día lo ha diluido en su intenso crepitar.
Maldito es un estado de ánimo y un insulto a la normalidad. Es querer cambiar el mundo a pesar de no saber cómo. Y el recorrido más personal e intimista que hemos sabido hacer sobre nuestra propia identidad”.