Erase una vez un perro callejero que de los malos pensamientos los tenia todos. Pasaba la vida buscando una luna y en el mas sucio rincón de su negro corazón quería salir a quemar recuerdos a fuego lento. Sucede que ese extraterrestre nos enseñó a ser de acero y nos contó historias prohibidas. Nos enseñó a no ir nunca cabezabajo, sino a estar muy bien, nos mostró que a veces dan arrebatos y que para conocerse a uno mismo lo mejor es hacer un autorretrato y a veces volar solo. Nos enseñó a introducirnos dulcemente en el caos, a interpretar los sueños, a ver lo de fuera, a valorar lo de dentro, a encontrar la realidad y a plantearnos otras realidades. Nos hizo ver que la vida es una golfa, a veces un poco puta, que a veces da pedrás y terminas bailando tangos suicidas bajo el sol de invierno, pero que al final decidirás romper con la desidia. Nos enseñó que las sonrisas raras son las mas bonitas y que solo se necesitan drogas y amor, nada de príncipes ni de princesas. Nos enseñó que cerca del suelo es donde mejor se pasa, y a no juzgar por los errores. Nos enseñó muchas cosas pero sobretodo nos enseñó a amar y a ensanchar el alma y a vivir sin dios ni amo y muchas cosas más que no se pueden expresar con palabras.
Feliz cumpleaños, so payaso.












